Un pliegue puede sostener una prenda sin endurecerla. En el estudio, la tela cae sobre el maniquí hasta que una pinza interrumpe su recorrido. A partir de esa línea se decide el volumen.

El movimiento termina de definir la pieza. Lo que parece una sombra plana en el perchero se abre con el primer paso y vuelve a cerrarse al detenerse.